
Paga con la eliminación su falta de temple
Un gol en claro fuera de lugar le abre la puerta a la victoria argentina
México volvió a caer en la fase de octavos de final por quinto Mundial consecutivo al perder 3-1 ante la selección de Argentina. El Tri de Aguirre no pudo cambiar la historia.
La Argentina de Maradona ya está en cuartos. Y parte de culpa la tiene Roberto Rosetti, colegiado italiano para más señas, que abrió el camino del triunfo de la albiceleste dando validez a un gol de Carlos Tévez en escandaloso fuera de juego.
Hasta entonces, México tenía contra las cuerdas a los de Maradona, pero el clamoroso error arbitral y un regalo de Ricardo Osorio, que le entregó el balón a Higuaín para el 2-0, cambiaron el signo del partido. Luego, no hubo historia. Argentina se echó atrás, especuló y sentenció con un golazo de Tévez. El gol del honor mexicano tuvo la firma de Javier “Chicharito” Hernández.
Argentina podrá medir su potencial en semifinales contra Alemania, porque la victoria sobre México tuvo una claridad engañosa. Y es que no se pueden sacar conclusiones del triunfo albiceleste sobre el Tri porque su partido deja lo mismo que en la primera fase: poco juego y una pegada descomunal ante un rival fuerte en lo futbolístico, pero ciclotímico en lo mental, con altibajos en la concentración y algunas grietas de carácter que lo hacen vulnerable.
Los de Aguirre eran un oponente peligroso, pero a partir de que vieron en las pantallas del estadio que el primer gol argentino era por un metro fuera de juego pasaron a ser un enemigo del montón, perturbado por el hecho de que el asistente, que también había echado un ojo a la repetición, no quiso echarse atrás. A partir de ahí, Argentina tuvo una alfombra hacia los cuartos.
Desde el minuto 26 —el del gol de Tévez— México dejó de ser México. Antes se había dejado ver por el área argentina y hasta Salcido estrelló un balón en el larguero de tiro lejano. Pero fue encajar el dichoso gol, ojear la pantalla y echar por tierra la concentración.
Y a Argentina, con lo que tiene arriba, sólo hace falta que encima le regales. Y Osorio lo hizo.
Una pelota inocente, sin complicación al borde del área mexicana no fue controlada por el central, que se la dio a Higuaín. Encima, al líder de goleo del Mundial, quien encaró al “Conejo” Pérez, pisó la pelota con clase con la derecha para evitar al guardameta y empujó a placer.
Los de Aguirre se recompusieron, aunque ya estaban en clara desventaja y Argentina cómoda, como a ella le gusta. Era el minuto 33 y el partido estaba casi finiquitado ante el derrumbe mexicano.
Fuente: Diario de Yucatán
